VILLACARRILLO (Jaén) - CINE VERA-CRUZ (Plaza de Toros)

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Casi por casualidad nos hemos topado con este cine veraniego que estuvo instalado en la Plaza de Toros, inaugurada el 15 de septiembre de 1955, y que fue plasmado por Sebastián Munuera en su blog en el mes de noviembre de 2010. Creo que lo mejor que podemos hacer es reproducir las intervenciones de dos de los foristas que con buena pluma, sapiencia y mejor memoria nos llevan de la mano a ese maravilloso mundo de los recuerdos de la niñez. Así, José de la Torre escribió: `Recuerdo que a finales de los años 50 y la década de los sesenta, a partir del mes de Julio, nuestro coso taurino se transformaba en el cine de verano llamado Vera-Cruz. En la zona de la puerta de toriles, se elevaban cuatro postes de madera clavadosal suelo y unidos en su parte superior por un tubo metálico que sustentaba la pantalla. Cada poste con su correspondiente garrucha (polea) de las que colgaban las gruesas cuerdas de pita que servían para elevar y bajar la gran lona blanca que se empleaba como pantalla. Sobre las ocho de la tarde de cada jueves, sábado y domingo, los empleados del cine, porteros, acomodadores, taquilleros, y polivalentes, tomaban posiciones y se dedicaban, unos, a revisar y poner en orden la pantalla, revisando las ataduras y tensión de la lona, así como la limpieza del ruedo, la arena del coso era regada con el agua que manaba de la manguera enchufada en el grifo que había en el patio de caballos, evitando que el polvo se levantara al paso de los espectadores de la platea. Otros, los taquilleros, ocupaban su asiento detrás de las ventanillas ubicadas en las puertas de acceso. Una junto a la entrada al campo de fútbol, cercana a la fuente de la Guijarra y, la otra en la puerta de la zona llamada de sombra. Debajo de la Presidencia estaba situada la cámara de proyección. Allí, las potentes OSSA eran revisadas y puestas a punto, unas veces por el Sr. Luis y otras el Sr. Joaquín. Se comprobaban los amplificadores de válvulas, el sonido, la limpieza de objetivos, el funcionamiento del Cinemascope y vigilaban que el público no se acomodara muy cerca de las troneras por las que se proyectaban las imágenes del NO-DO y la película de turno. Desde las 20,30 horas sonaba la música de los discos de vinilo, que facilitaba la SGAE, a través de los estridentes altavoces situados encima de las taquillas. Películas de todo género se proyectaron en esas décadas, la mayoría de ellas de actualidad y de todos los géneros de la época, que hicieron las delicias de los paisanos de entonces; westerns como Río Bravo, Vera-Cruz, La Ley del Silencio, etc., las de Marisol, por ejemplo Un Rayo de Luz, Joselito con El pequeño Ruiseñor, Pablito Calvo y su Marcelino Pan y Vino, y, como no, Alfred Hitchcock con Psicosis o Los Pájaros. Recuerdo con cariño los paseos que dí sobre la arena transportando las sillas de anea para que los espectadores que habían pagado su entrada estuvieran cómodamente sentados en la zona por ellos elegida. Cuando acababa la proyección, cientos de sillas debían volver a su emplazamiento, que eran las bóvedas de debajo del graderío del patio de caballos, para ello todos los empleados solidariamente con cuatro sillas en cada mano, dejábamos el coso limpio y dispuesto para, por ejemplo, en días de encierros nadie se acordase de que horas antes había estado disfrutando del cine, y ahora corría las vaquillas. Desconozco cuando dejó de utilizarse como cine de verano, así como las causas que lo originaron, pero debo decir que bajo mi punto de vista, fue uno de los lugares de encuentro que a más de un Villacarrillense le gustaría que volviese.` Por su parte un tal `semomar` aportaba también sus vivencias de dicho cine. `Referente a la utilización del coso taurino en un gran salón de proyecciones cinematográficas, en el que aparte de disfrutar de dichas sesiones, también se disfrutaba de las brisas de aire de aquellas tórridas noches de verano. La película por antonomasia que mas tiempo se proyectó, sin duda fue `El Último Cuplé`; ésta se estrenó en España el martes 1-1-1957 y a nuestro pueblo llegó bastante mas tarde, creo que casi un año después, y se paso mas de dos meses seguidos, siempre había una buenísima entrada. Aparte de los cortes de la censura de turno, después de tantísimos pases, la película se había mermado un 15% o tal vez mas del total. Recuerdo que se vendían foto-gramas de las escenas mas atrevidas -se hacia a escondidas entre los críos- siempre había alguno que disponía de aquellos anteojos en el que se introducía el foto-grama y se veía ampliado, empleándose el trueque, o sea, dejarse ver un álbum de cromos o algún tebeo de la época por un rato de lo otro.` Hay un dato que nos ha sorprendido, y mucho; son los dos meses que estaría en cartel el famoso cuplé de Sara Montiel. Considerando que el verano dura cuatro, mucha gente estaría la mitad del estío sin volver a pisar el coso, recalcitrantes repetidores aparte, claro. Cuentan que el Vera-Cruz dejó de proyectar cine allá por 2002 cuando el respetable, enfrascado ya en otras moderneces, le había dado la espalda.

Imágenes y textos aportados por Severiano Iglesias.