PUERTO DE SAGUNTO (Valencia) - SALÓN VICTORIA

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Aunque previamente se habían realizado proyecciones en otros locales, el Victoria fue el primer teatro-cine del entonces naciente Puerto de Sagunto. Fue construido por el comerciante de origen vasco Juan Omarrementería Abaroa, que se había afincado en el poblado a principios de la década de 1910. Se inauguró un 5 de agosto de 1922 con las obras Marina y El debut de Consuelito, a cargo de la Compañía de Zarzuela y Ópera de Luis de Haro. El aforo original era de 798 localidades, repartidas en 322 de preferencia y 476 de general, esto según el proyecto del arquitecto, ya que en 1929 constatamos que sus localidades son 394 de preferencia y 250 de general, que en esa fecha costaban 40 y 25 céntimos respectivamente.

Durante sus primeros años acogió tanto proyecciones cinematográficas como obras de teatro, actos musicales y hasta boxeo. También se puso a disposición del pueblo para diferentes actos sociales. A principios de la década de 1930, Juan añade a su local un piso superior, que albergará desde entonces la zona general.

Tras la guerra, Juan marcha con la mayoría de su familia a Gandía, donde fallecerá. Las riendas del negocio se las cede a su hijo mayor, Ciriaco, quien seguirá residiendo en el Puerto y se hará cargo también del Parque Victoria, Cine Oma y Parque Oma. En la década de los 50, el Salón Victoria todavía goza de gran popularidad, albergando a menudo conciertos de música clásica y también popular, con todos los cantantes de moda del momento.

Este cine pionero cerró sus ya veteranas puertas en 1970, pero su fin, por suerte, no había llegado: tras una década medio olvidado, en el que tan solo se utilizaba para anunciar en su cartelera la programación de los otros cines de los Omarrementería, el local es comprado por el Ayuntamiento, siendo reformado y convertido en la Casa de Cultura de Puerto de Sagunto. Con su nuevo nombre, el Victoria reabre en 1985, ofreciendo una biblioteca en su piso superior, sala de exposiciones, y un teatro-cine renovado que proyectaría a mediados de los 80 estupendos ciclos temáticos dedicados a directores como Allen, Kubrick o Chaplin, entre otros. A principios de los 90 dejó de ofrecer cine, pero mantuvo otras actividades, principalmente la teatral. No ha sido hasta recientemente, casi coincidiendo con el centenario de su fundación, cuando su pantalla se ha vuelto a iluminar gracias a la iniciativa de la Asociación Cultural Nautilus, que los lunes proyecta gratuitamente cine clásico y moderno, alternado con conferencias, presentaciones de libros, documentales, etc. Ojalá todos los cines hubiesen sido rescatados de esta manera.

(Las fotografías del interior que acompañan a este artículo fueron tomadas en 2020. Más recientemente, las butacas han sido sustituidas por unas nuevas con tapizado rojo, como vemos en la imagen cedida por Nautilus. Las fotos del exterior corresponden a 1990 aquella en la que vemos la Casa de Cultura pintada en color claro, y a 2020 en las que aparece en dos colores).

Su ubicación es calle Progreso, nº. 9.

Colaborador: Luis E. Hernández Agüe