La tarde del jueves 30 de abril de 1992, grupos de adolescentes partían hacia los riscos del Valle a pasar una noche iniciática previa a la romería del día siguiente. Al mismo tiempo, en Zocodover, se preparaban los avíos de tarima, megafonía y pancartas para el 1º de Mayo. Allí llegarían después algunos ociosos contando que habían visto a un fiscal enredado con una abogada que, a su vez, defendía a una clienta unida al arte y al fuego. Al día siguiente por la mañana, hubo cohetes romeros y hubo reivindicación, sin embargo, por la tarde, ya no hubo función. La historia forense-sentimental de los dos letrados estaba ya bobinada en unas grandes latas y devuelta a la distribuidora. Así partía Peligrosamente juntos, la última película vista en el Cine Imperio -antes Cine Toledo-, tras 67 años de vida continuada en la cuesta del Águila, aunque, desde 1907, en el mismo sitio, les precedió un primitivo local que tuvo varias etapas y nombres.

 

Tras el bélico verano del 36, las proyecciones regresaron a finales de aquel año propiciadas ahora por Falange, que le denominó Cine de los Flechas, para convertirse luego en el Cine Imperio. Hasta 1939 triunfaron Harold Lloyd, Laurel y Hardy, los folclóricos filmes de Benito Perojo, abundantes películas alemanas e italianas, además de acoger citas políticas, concursos y, otra vez, alguna velada de boxeo. Desde 1940, como las demás salas de Toledo, nuevos gerentes explotarían la cartelera con criterios comerciales acometiéndose varias reformas, tanto en la fachada como en el interior.

En septiembre de 1973, cerrados ya los cines Moderno y Alcázar, perviviría el Imperio bajo la gestión de FIDES-Centro que también regentó los últimos años de la cartelera del Rojas. El 30 de abril de 1992 la empresa cerró la veterana sala de la cuesta del Águila que, en 1999, sucumbiría a la voraz piqueta. Ahora la afición peregrinaría fuera de las murallas para ver cine. La ciudad había perdido otro trozo de su adjetivación «imperial». Y es que, para la memoria de los toledanos, aquel cine había sido el único «imperio» tangible y visible desde las 436 butacas de patio y las 221 de entresuelo.

Datos obtenidos del artículo de fecha 25/01/2016, diario ABC, Toledo-Castilla-La Mancha y original de D. Rafael del Cerro Malagón.