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En ficha aparte ya hemos descrito la historia escueta del viejo Cine Darymelia (antes Teatro Principal), que en 1985 quedaría cerrado a falta de resolución municipal sobre el mismo. El edificio, tal y como se encontraba, carecía de valor a excepción de la fachada principal y el patio de luces de ladrillo aplantillado que compartía con las viviendas. Asimismo, su estado de conservación era malo, ya que, excepto la estructura, el resto de elementos constructivos e instalaciones se encontraban muy deteriorados. Dicha estructura, después de la última gran remodelación llevada a cabo en 1942 por el arquitecto López Durán era la siguiente: el proyecto había llevado la escena a la fachada de ladrillo de estilo regionalista de Justino Flores y los accesos a la calle Maestra. Esta solución era de difícil comprensión, ya que además llevaba a un resultado equívoco, lastrado de problemas funcionales no resueltos. El acceso era malo, a través de una servidumbre del edificio de viviendas, y las entradas al patio de butacas y entresuelo aparecían forzadas y tratadas con una importancia secundaria. Asimismo, el escaso fondo del que estaba dotado el escenario apuntaba a que fue diseñado exclusivamente para la proyección de cine, aunque la existencia de camerinos hacía pensar otra cosa. Finalmente la Junta de Andalucía decidió su reconstrucción fijando un presupuesto inicial de 275 millones de pesetas y designando al arquitecto Isicio Ruíz Albuisac para que llevara a cabo el proyecto. Por diversos motivos, entre ellos el económico, las obras se prolongaron más de lo previsto dando lugar a algún chiste propio del gracejo andaluz: "Estás más parado que las grúas del Darymelia", decía uno. La propuesta de intervención es la que sigue extractada del informe arquitectónico: La recuperación de la fachada principal del edificio y la devolución de su valor como acceso fundamental al teatro fue el punto fundamental para el inicio del proyecto. Este punto no se consideraba viable sin cambiar la orientación de la sala existente y colocando la escena en el punto opuesto a la nueva entrada por la calle Colón a través de los tres grandes huecos de la fachada. Los accesos a las distintas plantas se hacen a través de dos escaleras. La sala es una pieza clásica compuesta por un patio de butacas y dos anfiteatros. En la planta primera, comunicada con el vestíbulo de entrada mediante una balconada, se ubican el patio de butacas y la escena. Las plantas baja y primera quedan comunicadas mediante una circulación lateral que desemboca en la calle Maestra, a través de un vestíbulo de acceso de actores. La planta segunda está comunicada visualmente con el vestíbulo de entrada mediante la triple altura paralela a fachada y en ella se ubica el primer anfiteatro y la sala de proyecciones. El segundo anfiteatro se sitúa en la planta superior, en la que se rompe la comunicación visual con el vestíbulo de entrada, y en la que se sitúa una zona de descanso iluminada a través de los huecos superiores de la fachada principal. La escena tiene su cota de acceso por la calle Maestra y tiene resuelta la comunicación vertical mediante una escalera metálica que llega hasta el contrapeine. Los camerinos están situados bajo el patio de butacas. El volumen se marca emergiendo sobre el resto de las cubiertas del edificio, las cuales, realizadas con cerchas metálicas a tres aguas hasta la fachada, están terminadas con teja árabe. El total de la inversión sería de 474 millones de pesetas asunto que acabaría en el Tribunal Supremo por presuntas irregularidades. Por fin, el 15 de diciembre de 1992 fue inaugurado el nuevo Teatro Darymelia, con su antigua fachada recayente a calle Colón, 6. El resultado, obviamente, sería todo un fiasco, algo sobre dimensionado para el resultado obtenido que dejaría a una capital de casi cien mil habitantes con un solo teatro de raquítico aforo, 300 plazas, y buena parte de ellas con mala visibilidad, lo que no contentaría a nadie y abriría nuevas expectativas. El teatro mantiene una buena actividad y sigue conservando el cinematógrafo para ofrecer, sobre todo, ciclos especializados de películas.

Texto de Severiano Iglesias.

Colaborador: Severiano Iglesias Tortosa