JAÉN - CINEMA ESPAÑA (después CINE SAN CARLOS)‏

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Surgido en 1935 este local se abrió como CINE IRIS PARK para a final de 1940 acortar su nombre a CINE IRIS hasta que a finales de mayo de 1943 cerró "por vacaciones", como era costumbre, y ya no volvió a abrir. Al inicio del año 1944 la Empresa Cuevas se haría cargo de su gestión y también venía explotando en la capital los veteranos Cervantes, Norte y Trianón. El "nuevo" salón pasaría a llamarse CINEMA ESPAÑA y el patriótico nombre le venía dado por el hecho de que al inicio de la calle Vergara, esquina Virgen de la Capilla, existía ya el `Garaje España` que estaba bien señalizado y era un buen punto de referencia, tal como se aprecia en la foto adjunta aunque no se vea del todo la esquina aludida. En otra imagen podemos ver felicitación para el año 1946 de la empresa Cuevas, pero precisamente el 1 de mayo de este año traspasaría todos estos locales a la empresa Norysur de Juan Ramírez y socios santanderinos Roldán y Cía.

En la sección de Cartelera ofrecemos diversos programas de mano de algunas películas programadas en esta época. Vemos que al inicio Cuevas hizo algún experimento para programar sesiones con dos películas, pero no cuajó. El local, ya descrito anteriormente, tenía ahora la fachada pintada de verde oliva y era pequeño y austero, unas 600 localidades de aforo; abajo: platea aceptable de butacas y pequeño anfiteatro a nivel superior; y arriba planta general, bastante cutre, construida a base de escalones entablados sin respaldo donde se situaba la cabina de proyección en alto, aunque no lo suficiente para que el público no obstruyera la visión al ponerse de pie, quedando o a merced de gamberradas. Los espacios laterales habían sido desmontados, ya que desde los mismos apenas se divisaba la pantalla, por lo que las plazas quedaban reducidas a unas 250. Esta escasez de aforo originaba un serio problema los domingos y días festivos para proveerse de entradas y ser de los primeros en acceder al `gallinero`, sin numerar, para coger lugar idóneo, ya que las colas brillaban por su ausencia y había que ganarse este privilegio utilizando los codos contra el alborotado personal, lo que derivaba en auténtico altercado de orden público.

Y es que en la capital del Santo Reino siempre faltaron plazas para asistir cómodamente al cinematógrafo. Exceptuando temporadas de verano en que habría suficientes salas, siempre existiría una carencia de cines cubiertos y estables bastante obvia. Veamos: Desde 1908 a 1931, veintitrés años, solo el Teatro Cervantes ofreció cine silente. 1931, sería año republicano y de cine sonoro, Jaén ya tenía más de 40.000 habitantes y seguía contando con una sola sala. En 1935 llegó el primer salón dedicado a cine de la ciudad; este, entonces llamado Iris Park. En 1943, surge el Darymelia, ya eran tres salas cinematográficas para unos 53. 000 habitantes. Una década después, 1953, abriría un cuarto cine, Lis Palace, para un censo de unos 65.000 habitantes. Y trece años más tarde, en 1966, sesenta años después de que se abriera el pionero Cervantes, llegaría el Asuan, quinto y último cine clásico para unos 71.000 habitantes. Pero esta situación favorable resultaría tardía y duraría poco ya que 19 meses más tarde se iniciaría la desbandada general de locales comenzando por el Teatro Cervantes y el San Carlos, antiguo Iris Park. Habría que esperar a 1981 -ya en época distinta y decadente para la exhibición- para que con la apertura del nuevo Cervantes (1979), Alcázar y Avenida (dos salas cada uno), se pudiera contar con más cines.

Las empresas Cuevas y Norysur, que se alternarían en la gerencia de los cines, sacarían un provechoso beneficio en especial esta última que se quedaría con casi todo el monopolio. Solo programaban una sola película, eso sí; con NO-DO y algunos anuncios previos, en tres sesiones diarias que los domingos, con la matinee, se convertían en cuatro. La gente despejaba la sala en cinco minutos y otra hornada, con la entrada en la mano, accedía seguidamente por la misma puerta. En la mayor parte de España la forma de gestionar el ocio del cine era otra bien distinta. Tenemos el ejemplo de Elda (Alicante) donde con menos de la mitad de población disponía de nada menos que nueve cines cubiertos, más otra media docena en la colindante Petrer, proyectándose dos películas, una de ellas de riguroso estreno, en forma de sesión continua. Así el espectador entraba cuando quería y disfrutaba plenamente de su afición favorita.

Guardo un grato recuerdo del Cinema España porque -no sé por qué- aquí casi siempre ponían un complemento antes de la película, bien documental o corto infantil de dibujos animados o al estilo `Laurel y Hardy`. En 1959, por mi cumpleaños, invité a la sesión de tarde a mis íntimos amigos. Y lo elegí porque la entrada a general no era nada cara y la programación que ofrecía ese día era inusual en Jaén, ya que se trataba de tres cortometrajes juntos siendo el principal `El Globo Rojo` que sin apenas diálogos nos dejaría a todos un mal sabor de boca. La crítica iba por otro lado y lo presentaba como un `auténtico prodigio del `cine actual.` (Véase cartelera).

Este local cercano al centro de la ciudad y con una empinada cuesta para acceder a él cerró "por vacaciones" a finales de mayo de 1962. El cierre se alargaría más de la cuenta y muchos pensamos que ya no volvería a abrir sus puertas... pero, nos equivocamos.

Imágenes y textos aportados por Severiano Iglesias.