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Ubicado en lo que entonces era el Paseo de Alfonso XIII, tenía las taquillas y la entrada por la esquina de la calle Antón de Cuéllar, tal como se aprecia en la vista parcial del cine, más bien estrecho y con una raquítica pantalla. Enfrente estaba el edificio de las Hermanitas de los Pobres que se acabó de construir en 1903 y podemos ver una curiosa postal del todavía Camino de la Estación repleto de huertas, enfrente fue construido años después el SALÓN TRIANÓN, como era llamado al principio. En la ciudad ya existían dos locales, Cervantes y Norte, y aunque programaban cine, su función principal era el arte escénico. Ignacio Ortega recoge en su libro que el Trianón fue inaugurado a comienzos del mes de julio de 1927 con el estreno de la película muda `Oriente`(Alemania, 1924, 3211 minutos, 8 partes), y contamos con el programa de mano. El día 21 del mismo mes se programó la famosa `El Lazarillo de Tormes`, de Florián Rey, después de haber acometido la sala las primeras obras para colocar un pequeño escenario para representar alguna actuación de artista o varietés, así como para mejorar el equipo de proyección. En esos tiempos el proyector más utilizado era el Pathé, 35 mm, al que cada media hora había que cambiar el rollo.

El promotor de este local fue Ricardo Ortega Nieto quien lo arrendó al empresario José Fernández Cuevas recién llagado a Jaén para hacerse cargo del Teatro Cervantes, fijando posteriormente su domicilio en esta capital. El domingo 27 se estrenó `El Cura de Aldea`, que sería muy celebrada, a la vez que se anunciaba `una temporada alta` con títulos como `Flor de España`, `Ronda de Noche`, con Raquel Meller, `El Divorcio Real`, `Calibra`, `El Conde de Luxemburgo`, filmes, muchos de ellos, que estaban todavía en cartel en Madrid y Barcelona. No hay duda de que el experto empresario apostó fuerte. Cuentan que los días de lluvia daba cobijo a la clientela del Trianón en el citado teatro, que estaba cerca del lugar, y hay otro dato significativo: el sexteto de músicos (algunas veces cuarteto) que aportaba la música a las películas de cine mudo era el mismo que actuaba en ambos cines y, según la complejidad de la trama, intervendría el inevitable "explicador" ya que las tasas de analfabetismo todavía eran altas. El Cervantes dispuso de cine sonoro en 1931, y es de suponer que el nuevo sistema llegaría pronto para este cine.

Los hijos del fallecido Cuevas dejaron el Trianón el 1 de mayo de 1946, justo a tiempo para que retomara su gestión esa temporada de verano el ubicuo Juan Ramírez de la empresa Norysur (asociada a Roldán y Cía) quien llevaría su gestión hasta su cierre programando películas ya estrenadas años antes en los Darymelia, Cervantes y después Lis Palace. En los años 50 la revalorización de terrenos de la zona pronto acabaría con las salas de verano aquí existentes, todas a tiro de piedra: el Teatro El Norte y esta misma sucumbirían al finalizar la temporada de 1956 y cuatro años más tarde lo haría el Cinema Victoria. En las cercanías de estos dos últimos lugares solía poner su puesto de venta ambulante `Casa Paco` para vender sus deliciosas patatillas fritas. En los años 60 se trasladaría un poco más arriba de la avenida, a la altura de la salida del Lis Palace, ofertando la bolsita ración a peseta.

La fotografía de los años 50 reproduce el tramo inicial del actual Paseo de la Estación con el edificio de Sindicatos a la derecha y a la izquierda la fachada del cine Trianón que no era sino una pared alta y perfilada que servía de soporte para la pantalla y exteriormente aparecía llena de carteles y publicidad. En la imagen del año 1960 ya aparece el bloque de viviendas de seis alturas levantado por `Construcciones Siles` en el solar que dejó el cine.

Imágenes y textos aportados por Severiano Iglesias.