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El Cine Royal, más tarde Cine Romea, ocupó el solar que dejó la Pensión La Estrella en la Calle González Chermá, 33 (actual pasaje en la calle En medio, 23) fachada trasera en la Calle Esquiladores, n 35 (actual Maestro Chapi). Era un edificio de tres alturas y fachada modernista, siendo el arquitecto Francisco Tomás Traver. Con capacidad para 1.320 localidades, con sus butacas de madera, los proyectores instalados eran iguales a los del Real Cinema de Madrid, aparatos americanos Pover. Don Vicente Renau Torrent, nació en Castellón en 1872, era pintor y decorador y en 1914 emigró a Méjico donde dirigió dos cines. Regresó a Castellón, y el sábado 26 de Marzo de 1921 inauguró el Cine Royal con la película “La Mujer y la Ley” con sesiones 6, 8,30 y 10h. Con esta nueva sala se consiguió reactivar la actividad cinematográfica en Castellón. Las sesiones eran amenizadas por una orquesta de siete profesores. La pantalla Minusa, con base de aluminio y el rectificador de corriente para alimentar los arcos voltaicos en las linternas de proyección, eran de válvula de Mercurio, y como estaban estos rectificadores a la vista desde la calle, tras el mirador que en la fachada daba a la cabina, cuando se conectaban dichas lámparas rectificadoras, al comenzar la sesión, éstas producían una luz azul visible desde la calle, lo que producía un poco de asombro entre los peatones. Poco después se colocó una pequeña pantalla de lado a lado de la calle y desde la cabina, a través del mirador se proyectaba sobre dicha pantalla publicidad. En 1925, cuando el cine aún era silente, proyectaron la película “Rosario la Cortijera” y en una escena de la película la niña castellonense Avelina Ucedo cantaba una “Sentimental saeta”, ante el público. En 1926 se estrenó la cinta filmada en Lucena, “Castigo de Dios”, con guion y dirección de Hipólito Negre. Fue el primer largometraje de ficción del mudo valenciano. El vestíbulo del Cine Royal al igual que en el Teatro Principal estaba destinado a Café y con mesitas en la puerta, pero en mayo de 1926, el Gobernador Civil, Sr Barco, ordenó el cierre de ambos cafés, en base al artículo 99 del Reglamento de Espectáculos. En1929 se estrenó la película “Amanecer”. En ese tiempo las películas contenían gran cantidad de rótulos para la compresión del argumento y esta cinta compuesta por diez rollos solo tenía 29 letreros, lo cual era un dato notable en la época. Como debía ser costoso mantener a la orquesta en 1929 se instaló una “Orchestrola” adquirida en el establecimiento de Ricardo Caro. Ese mismo año a los proyectores existentes se le acoplaron una cabeza de sonido que convirtió en sonora a la sala, pero fue en 1930 cuando se sustituyeron los proyectores por otros de la marca americana Western Electric para películas con banda de sonido óptico y sonido con disco. Estos discos tenían un diámetro de 40 centímetros, giraban a 33 y 1/3 revoluciones por minuto y tenían otra particularidad, que la reproducción del disco comenzaba en el centro del mismo y terminaba en la periferia, o sea, al contrario de lo que ocurría en los discos normales, aunque con este sistema fallaba el sincronismo. La película del estreno fue “Broadway Melody”.

En la posguerra el local fue reformado pasando a tener un aforo de 600 localidades y, por normativa, hubo que cambiarle el nombre anglosajón, pasando a ser Salón Cine Romea. Se recuerda la serie de “Fu Manchú”, que duró meses y otras muchas. En esta época el salón fue arrendado al ubicuo empresario Salvador Dávalos. El 16-1-1950 estrenó la primera película española rodada en cinefotocolor “En un rincón de España”. En 1958 se inauguró un ciclo de espectáculos teatrales con un Festival Femenino de Ópera Flamenca. Y tras 43 años programando películas de estreno de todo tipo, una sola por sesión, el domingo 7 de junio de 1964 el Romea cerró sus puertas con las películas “Rio Bravo” y “Vida de Roma”; en realidad fue como un traslado al Cine Avenida. En el solar dejado por el cine se construyó un hermoso edificio. 

Fuente: “Teatros y Cines de Castellón 100 años de Historia”. Trabajo de investigación UJI. Estudiante: Ángel Navarro.

 

Colaborador: Severiano Iglesias Tortosa