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Cáceres fue una de las primeras ciudades de España en las que se presentó el cinematógrafo de los hermanos Lumière. Tuvo lugar durante las ferias de mayo de 1897 en un salón habilitado de la calle Pintores nº 8. Luego, en las ferias de 1898, el cine se proyectó en el Teatro Variedades, aunque habría que esperar hasta 1926 para que el nuevo espectáculo contara con una sala estable al inaugurarse el Gran Teatro, edificio situado en el centro de la ciudad construido ese mismo año por una sociedad local, la misma que regentaría después el Norba, estando representada por José Muñoz Pérez y más tarde por el Sr. Amores. Este viejo teatro sería de los primeros locales en cerrar hasta que fue adquirido por la Junta de Extremadura y reinaugurado en 1992, después de una completa rehabilitación. Por su situación en la calle San Antón, con gran paso de personas durante todos los días del año es, sin duda, uno de los edificios más emblemáticos de Cáceres y, también muy popular y querido por el público debido a su actividad que supera las 250 representaciones anuales, con una media de asistencia de público que ronda el 65% de su aforo de 543 localidades (antes de la reforma era de 635) repartidas así: Patio de butacas: 273; Plateas de patio: 54; Plateas de palco: 54; Palco: 72; Anfiteatro: 90. La sala 2, donde se halla la cafetería, ronda las 150 plazas. Tipo de sala: A la italiana. Dispone de 10 camerinos bien dotados, repartidos por las tres plantas. El Gran Teatro tenía el gallinero más grande y visible de todas las salas de la capital y siempre hizo de todo: teatro, sala de conciertos, mítines, cine... Es el único que se conserva siendo, paradójicamente, el más antiguo. Bueno, el Capitol todavía sigue dando cine.

Colaborador: Severiano Iglesias Tortosa